¡SE ESTÁ REFORMANDO EL ESTATUTO GENERAL DE UNILLANOS!

Fecha: 9 de Septiembre de 2020 a las 09:54 Por: Jose Fernando Saavedra Súa

Fotografía: Consejo Superior Universitario 2020 (Tomada de: Sitio Web Oficial Universidad de los Llanos).
ARTÍCULO DE OPINIÓN
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En términos de organización, estructura y funcionamiento, el Estatuto General de una Universidad es o significa, lo que la Constitución Política representa para el país, “ley de leyes” o “norma de normas”. Menciono esto en primer momento para que podamos ubicar el contexto en el que nos encontramos como Universidad.

El actual Estatuto General fue expedido en 2009, 11 años después Unillanos y la Educación Superior han cambiado, no solo como cliché. Hoy la Universidad de los Llanos coexiste entre el cumplimiento de estándares exigidos por el Ministerio de Educación (a través de su política de acreditación y asignación de recursos vía cumplimiento de indicadores y directrices), y la ilegalidad de muchos de esos programas y dependencias que hoy hacen parte de la realidad administrativa, académica y presupuestal –por ejemplo, el IDEAD, OIRI, PREU, entre otras–, pero que en términos formales, no están en la normativa de Unillanos.

Además, administrativamente la Universidad requiere expandir, crear y en algunos casos suprimir su estructura. La necesidad de tener una Vicerrectoría de Investigaciones, de Extensión Social o una Vicerrectoría de Bienestar Universitario; el actual Estatuto no contempla (en términos administrativos) el funcionamiento (general) de sedes por fuera del domicilio principal. Hoy tenemos una sede en el municipio de Granada.

Lo anterior en términos –por así decirlo– administrativos, que claramente generan externalidades positivas hacia el funcionamiento interno de Unillanos, pero, realmente una reforma a un Estatuto General –más allá de lo mencionado anteriormente– debe abogar por la profundización de algunos principios inherentes a la Universidad Pública, y necesarios para su correcto desarrollo –de Universidad Pública–

En este texto me quiero referir a dos: democracia y gobernabilidad –universitaria–. La primera –en términos generales– se refiere a la participación de los estamentos –efectiva– en las decisiones que toma la Universidad; y la gobernabilidad, es la medida en la que se garantiza y se resuelve por las vías institucionales y los espacios creados para ello, los conflictos, diferencias, posturas, iniciativas, etc., del quehacer universitario. Principalmente entre la Administración y los estamentos de la comunidad universitaria.

Se puede afirmar entonces, que la gobernabilidad legitima la democracia universitaria. No necesitamos realizar un tratado filosófico para tener un diagnóstico sobre el avance o estado de éstos dos principios –democracia y gobernabilidad– en Unillanos. La Administración del profesor Pablo Emilio Cruz no goza de gobernabilidad, para el estamento estudiantil –y creería que para el de profesores– el actual Rector es ilegítimo, ya que, desde la construcción de pensamiento del movimiento estudiantil, la legitimidad pasa por la participación directa de cada estudiante en la elección de quien llevará la batuta de la Universidad Pública.

Ejemplos de NO gobernabilidad son los numerosos paros y ceses de actividades característicos en la historia de vida Unillanista, así mismo, los conflictos judiciales de estudiantes y profesores (estos en mayor medida) en contra de la Administración de Unillanos, con consecuencias fiscales negativas en los recursos de la Universidad, y alta impunidad en las acciones de repetición.

El mecanismo o forma de nombramiento, elección o designación (tener en cuenta estos términos) del Rector de una Universidad pública, es un tema que ha sido abordado y debatido en textos académicos, foros, libros, congresos, etc., también ha sido tema central en las dinámicas históricas de los sindicatos de profesores y trabajadores; y en el movimiento estudiantil ha estado siempre presente como consigna y bandera democrática.

Debido a lo anterior, no tengo nada nuevo que aportar al debate, ya todo se ha dicho. Para quienes quieran leer sobre el tema, no es difícil conseguir información, libros y revistas académicas de libre acceso tienen numerosos escritos sobre el tema. Expondré una síntesis de las ideas de los textos que he consultado.

FORMAS DE ELECCIÓN DEL RECTOR DE UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA VIROMA

VOTO REPRESENTANTES
REPRESENTATIVIDAD (democracia).
¿cómo se elige Rector? elección del Rector por un grupo, junta o colegiado que representa los diferentes actores de la sociedad.
Críticas a esta modalidad: coaptación de dichas juntas o colegiados por parte de grupos de poder. Subordinación de la Administración a los intereses de los grupos de poder y miembros de juntas o colegiados.
Defensa de esta modalidad: estabilidad institucional y protección de la Universidad de escenarios de disputa electoral.

VOTO DIRECTO
PARTICIPACIÓN (democracia).
¿cómo se elige Rector? elección del Rector por cada uno de los miembros de la comunidad universitaria, a través de voto secreto.
Críticas a esta modalidad: sumergir la elección del Rector a las dinámicas inherentes o asociadas a procesos electorales –antes durante y después de la elección–.
Defensa de esta modalidad: participación democrática, legitimidad para gobernar y dirigir la Universidad. Construcción de consensos para la toma decisiones y, posicionamiento de la agenda –sobre todo de carácter reivindicativo– de la comunidad universitaria.

La situación y/o forma de elección del Rector de Unillanos es la descrita en la columna 1 “VOTO REPRESENTANTES”.

La ley 30 de 1992, en su artículo 65, le dio la función al Consejo Superior Universitario (CSU) de designar y remover al rector en la forma que prevean sus estatutos (literal e). El actual Estatuto General –al que hace referencia el literal e del artículo 65 de la ley 30– es el Acuerdo Superior 004 de 2009, artículo 26 Procedimiento para elegir Rector, numeral 4 Elección y designación del Rector: Es la fase en la que el Consejo Superior Universitario elige al Rector de la Universidad (…).

El CSU de Unillanos está compuesto por 8 personas o miembros, allí se encuentran representados los diferentes sectores de la sociedad –al menos esa es la defensa del espíritu de la ley 30 en su artículo 64–, los cuales se reúnen, y por votación y mayoría simple eligen a quién dirigirá la Universidad por el periodo institucional correspondiente (3 años en Unillanos), es decir, quien obtenga la mayoría de esos 8 votos, será designado como Rector.
Desde el mes de junio del presente año, el CSU está debatiendo la reforma al actual Estatuto General, Acuerdo Superior 004 de 2009. Son aproximadamente 120 artículos que lo componen, cada artículo se modifica con 6 de los 8 votos a favor de su modificación, sino obtiene dichos votos, quedará como hoy se encuentra redactado.

En la sesión ordinaria del CSU del mes de agosto se abordó en primer debate la discusión sobre la elección del Rector. Se generaron las dos posturas, tal como lo muestra la tabla 1. Cada uno de los 8 miembros del CSU expresó sus ideas y argumentos. Quienes defienden la idea de que la redacción del artículo permanezca igual, expusieron las externalidades negativas de una elección democrática, manifestaron su preocupación por que este tipo elecciones (voto directo) atraen grupos políticos locales y/o regionales que desestabilizan los estamentos de la comunidad universitaria, además de la imagen negativa que se proyecta por los escenarios y dinámicas de proselitismo inherentes, y una alta probabilidad de elección de candidato de baja calidad.

De la misma manera, quienes defendemos la idea del voto directo expusimos los argumentos a favor, y los postulados en contra de mantener la elección del Rector tal y como está en el actual Estatuto General.

El tiempo de la sesión se terminó y el artículo no se llevó a votación. La discusión se retomará el próximo 11 de septiembre, ese día sabremos si el CSU –es decir, sus 8 miembros, o al menos 6 de ellos– contribuirá a profundizar los principios de democracia y gobernabilidad en Unillanos, o por el contrario dejará pasar esta oportunidad de reforma, y con ello darle la razón a los sectores reaccionarios de la comunidad universitaria, quienes a su vez aprovecharán el escenario para hacer sus apuestas políticas de cara a las elecciones del próximo año.

Como conclusión a la discusión planteada en la tabla 1, las críticas a profundizar y/o abrir los escenarios democráticos, son abordadas de manera equivocada, me explico: el rasero de la democracia no deben ser las prácticas y/o dinámicas electorales, claramente existen falencias y contradicciones, pero la democracia va mejorando o madurando con la experiencia, además, la evidencia académica es basta en cuanto a las externalidades positivas del ejercicio democrático per se.

Por último, es importante entender –también– los límites de la democracia universitaria, ya que no es en sí un fin, sino un instrumento.

NOTA: Se requieren 6 votos a favor para cambiar la forma en que se elige el Rector de Unillanos. A la comunidad universitaria les recomiendo que hablen con sus representantes en el CSU, es un momento importante para el futuro de la Universidad.

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